Ajeno a tus besos

¿Qué consuelo podría darme otro cigarrillo? ¡Ya no eres mía! Y mi luz se convierte poco a poco en sombras. Todo en blanco y negro.

Y ahora me da miedo abrir esa puerta, enfrentarme desnudo al mundo. Descalzo, indefenso.

¿Qué consuelo la dulzura de este abrigo? Si la delicadez de tus manos, el calor de tu piel… necesito a mi cuerpo.

Si así, estando ausente Me ata tu desprecio Lentamente el caos se apodera de mi alma De mi espíritu.

Si en septiembre, en mí; se hace más grande este vacío Más pequeña la esperanza de estar contigo.

¿Qué consuelo la luz de esta linterna? Si soy ajeno a tus besos. Si las glorias del cielo me han sentenciado a las penumbras del fuego.

¡Si ya no eres mía! E inevitablemente he sido expulsado del edén, arrancado de raíz… si soy cual hoja al viento Pájaro sin alas extrañando el vuelo.

De que me sirve esta fe recorriendo mis huesos, intentar mover montañas. Hablar lenguajes de los ángeles, del río.

Si he dejado de ser. Si ayer alguien fui… No hace muchas lunas Figuraba todavía entre los vivos.

Painting by rassouli.com
Painting by curiator.com

Autho®️ Angel <<J>> Voset

<> Painting by fine art America —Dorina Costras.

<>Pinterest and goodfon.com

Categorías: Poesía

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