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Temerosos Corazones

“Suceso extraño,” murmuraron los comensales. —En nada se parece a su padre, tampoco a sus antecesores.

Oh por Dios, entonces ignorandoles al cura dije: no me gusta este templo de cadenas y crucifijos alrededor del cuello. Lleno de temerosos corazones.

—Idolatran, aceptan dolor, atan verdadero amor… ultrajan al espíritu, acrecentan sufrimientos. Culpa en mujeres y hombres.

Sin embargo; nadie entendió… y continuaron con mi bautizo a pesar de mis oposiciones.

Sólo dejé que todo esto pasara sin juzgar a mi madre. Me refugié, abrigándome en mis oraciones.

¡Oh dulce estrella! Retirad tu fulgor a esta mirada, si he nacido aquí con malos pensamientos, emociones indeseables. Si mis palabras insultan al cielo. A la fuente creadora de elementales y seres espirituales.

—Todos han llegado aquí llorando, todos se marchan con lágrimas en los ojos. Sólo yo en mi nacimiento… llegué al mundo sonriente—me iré alegre.

Oh blanca aurora, toma de mí esta poesía, si mis versos invitan a injusticias… e insitan a guerras, emperadores a la muerte.

¡Oh, luz de brillantes candeleros! Apartad de mí su destello… si este corazón después de hoy; se embriaga entre deseos y placeres.

Si en su juventud es abatido por el miedo. Si en sus manos tenza dagas y martillos… para mantener a una mujer entre sus brazos y obsesiones.

Oh… por Dios, nadie en este templo entiende. Sabrán pronto de mí, en esta tierra Jueces y gobernadores … cuando aprenda el lenguaje de los hombres.

Copyright © Author Angel Voset

Y AHORA ME PREGUNTÁIS COMO ME VOLVÍ LOCO. ASÍ SUCEDIÓ:

Un día, mucho antes que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras. —si; las 7 máscaras que yo mismo fui confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas.

Corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:

¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!

Hombres y mujeres se reían de mí al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:

—Miren! ¡Es un loco!

Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera preso de un trance, grité:

Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!

Así fue que me convertí en un loco.

Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden… esclavizan una parte de nuestro ser.

Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad, pues ni siquiera el ladrón encarcelado… está a salvo de otro ladrón.

Copyright © Khalil Gibran [El loco]


El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su crío.

Khalil Gibran

Si los elefantes pensaran en Dios, pensarían que Dios es un elefante. Las hormigas con toda seguridad, pensarían que Dios es una hormiga. Entonces es fácil pensar que si el hombre piensa en Dios… imagina que es semejante a los hombres.

—Anónimo

Quien necesita disciplina es la mente, no el cuerpo. Por lo tanto… no es necesario castigar al cuerpo.


Temerosos Corazones/Reflexión — copyright © Angel Voset

El loco/ copyright © Author Khalil Gibran [1883—1931]

Pictures by pixabay.com

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